Nos pasamos la vida

Nos pasamos la vida imaginando momentos que nunca llegarán.
Nos pasamos la vida recordando aquellas cosas que un día nos hicieron felices pensando que volverán a suceder, cuando de sólo recuerdos se tratan.
Nos pasamos la vida, anclados a un pasado que no soltamos y que no nos hizo felices.
Nos pasamos la vida pensando que tiempos pasados siempre fueron mejores y de lo que no nos damos cuenta es que es pasado y que es real pero que nunca mas volvería a suceder de la misma manera. Nunca.
Nos pasamos la vida pensando que algo mejor vendrá, cuando no nos damos cuenta que hay que salir a buscarlo.
Nos pasamos la vida desconfiando de las personas porque otras nos han hecho sentir así.
Nos pasamos la vida sin mirar lo que tenemos en frente, porque no hay peor ciego que el que no quiere ver.
Nos pasamos la vida, siendo egoistas. Sin pensar que podemos estar hiriendo a alguien.
Nos pasamos la vida esperando que suceda algo y que lo unico que pasa es la vida.
Nos pasamos la vida conformandonos. Acostumbrados a aceptar la situacion actual.
Nos pasamos la vida callados, en vez de gritar al mundo lo que realmente quieres.
Nos pasamos la vida siendo frágiles ante otros y lo único que consigues es romperte.
Nos pasamos la vida siendo menos de lo que somos, cuando somos TODO.
Nos pasamos la vida esperando recibir aquello que das. Y no llega.

Nos pasamos la vida teniendo miedo y el miedo solo paraliza.
Así que no nos pasemos la vida esperando, ni pensando, ni conformándonos.
Haz que pase la vida como tu quieras que pase.
Lucha por lo que te hace feliz, di lo que sientes y pide lo que te mereces.
Al final te tienes a ti en todo momento. Todo lo demas eres tú quien lo deja entrar y quien decide cuando dejarlo salir.

No dejemos pasar la vida a medias.

Crea una sonrisa

7.00 am Lunes.
Hora de levantar el país. Abres un ojo y parece que todo sigue igual que ayer, tu perra dormida en tu cama y un calorcito que te envuelve. Sacas un pie y parece el Antártico. Eres valiente y decides abandonar el nido.

La misma hora, mismo café, mismo champú y date prisa que llueve y se monta un tráfico que ni huyendo de una invasión de zombies.

Gente mal humorada fumando cigarros cuando aun se podría decir que es de noche, semáforos en rojo y niños en uniforme.
Llegas al trabajo, te cruzas con gente que sus buenos días son tristes e incluso te preguntas si la palabra sonreír es parte de su vocabulario. ¿ tendrán dientes? te preguntas.
Pero oye, tú sonríes. Y encima sonríes fuerte. Y tus buenos días son altos, que se den cuenta que aunque haga un frio que pela y sea lunes es un buen día, o por lo menos para ti.

Te rodeas de gente que se dedican a trasmitir negatividad, a hablar constantemente de sus problemas y van como alma en pena. Son esas nubes grises que aparecen en tu día soleado y solo te entran ganas de pegarles una bofetaza o esconderte bajo el subsuelo con tal que no griten tu nombre y te bombardeen de penurias.

Encima lo peor de todo es que es contagioso, asi que cuidado, no te acerques mucho a ellos. Por lo tanto la mejor salida es reflejar lo contrario, quien sabe lo mismo un día quizás ellos se contagien de tu magia.
Caminas deprisa como si perdieras un tren, se te cae el bolso del hombro, maldito abrigo de invierno, si hace nada era verano. Las hojas se caían si… ¡Pero era verano!
Por fin llegas, te quitas todo, enciendes el ordenador, bandeja de mails llena de preciosos compañeros e incluso jefes agobiados. Al lío se ha dicho.

Sudores fríos (y frio + frio=calor), respiras hondo y en vez de querer matar a alguien decides todo lo contrario, AYUDAR y cumplir con tus tareas. Y ¡ojo! hasta con buena cara.
Respondes a ese mail encantadora, educada y responsable. Y para rematar un smily de emoticono. Que se jodan.
Nada ni nadie va a conseguir fastidiarte el día, porque un buen día lo tiene cualquiera.
Así que señores, como me decía una amiga…. A SONREIR que lo mismo mañana te falta un diente!!

Cree en ti

Nos enfrentamos ante situaciones del día a día que nos superan, nos crean desconfianza en uno mismo y en ocasiones hasta tocamos fondo. La mente, nuestra gran amiga y a la vez traicionera, nos lleva por caminos enrevesados donde el miedo, la confusión y la angustia nubla nuestra meta.
Pensamos en todos esos sueños que perseguimos y se ven inalcanzables, sueños que deseas que se cumplan y que imaginas como si de un recuerdo se tratara. ¿Qué te separa de conseguirlos?
Creer en uno mismo.
¿Por qué es tan importante eso de creer en uno mismo? Al final, que tú creas en ti no significa que otras lo hagan. ¿No? Pues analicemos el porqué.
Todos perseguimos una utopía, pero esta se aleja cada vez que nos acercamos. ¿ Entonces porqué creer en ello?

Para eso, para caminar. Nadie dijo que fuera fácil.
Camina al frente, no te des la vuelta. Visualiza tu objetivo. Ten coraje y cree en ti. No te rindas.Una vez aceptados nuestros límites, podremos superarlos. Haz siempre lo que tu corazón te dicte, sueña a lo grande, no te cortes. Soñar es gratis.
Solo existen dos días al año que no podemos hacer nada, uno es el ayer y otro el mañana.

Cree en ti, sino lo haces tú ¿quién lo hará?

” tendamos a creer”

Vivimos en un mundo dónde las redes sociales forman parte de nuestro día a día. Nos levantamos y con un café en la mano ya no es la prensa la que nos acompaña en nuestro desayuno, sino un aparato electrónico que nos cuenta cómo va el planeta y que ocurre a nuestro alrededor.
Pero ya no solo eso.
Tenemos a nuestra disposición saber la vida de otras personas, que hacen, donde se encuentran, a que se dedican y hasta cuantas horas le dedican al gimnasio.
Nos encontramos en una sociedad dónde nos dicen cómo vestirnos, que es lo que está de “moda”, que se lleva y que esta anticuado y debes dejar en el fondo de tu armario.
Nos abundan miles y miles de blogs de moda donde nos informan sobre tendencias que no da ni tiempo a entenderlas.
Nos preocupamos por estar siempre bien, llevar prendas originales que nadie lleve, marcas buenas y coches caros, en un lugar dónde el dinero tiene un valor fundamental y del cual carecemos.
Y yo me pregunto….
¿Tan importante es estar siempre a la última?
¿Y todo aquello en lo que creíamos? ¿esos valores que nuestros padres, abuelos, profesores nos enseñaron?
Despertemos en nosotros lo que hemos dejado durmiendo. Centrémonos en eso que nos hace felices, en eso que desgraciadamente sólo aparece en Navidad. Automáticamente, nos quejamos de vicio. Mientras que otras personas luchan día a día por superarse y sonríen por ello.
Seamos conscientes de lo afortunados que somos y que otros no son tanto.
Abramos una puerta a la diversidad y dejemos de lado la superficialidad.
Hagamos de esta tendencia, una creencia.

Os invito a que tendamos a CREER.